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Oro, incienso y mirra


La Solemnidad de la Epifanía del Señor es la última gran celebración del tiempo liturgico de Navidad la Iglesia. La palabra “epifanía” significa “manifestación” en griego. Este es el día en que conmemoramos que el Señor se manifestó a los magos de Oriente como un Rey recién nacido. Guiados por una estrella, lo encontraron con su madre y su padre adoptivo y le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra. El oro reconoce a Cristo como Rey. El incienso profesa que él es Dios. Mirra lo reconoce como un hombre, un ser humano como nosotros.

Para nosotros, el oro que podemos ofrecerle a Cristo es nuestra lealtad a él. Sus enseñanzas no siempre son populares o convenientes para nosotros; seguirlos en todas las circunstancias demuestra que somos miembros leales de su Reino. En el Padrenuestro oramos: “Venga tu Reino”. Estas palabras pueden ser una buena oración corta para decir cada vez que nos enfrentemos a una decisión que involucre las enseñanzas de Cristo.

El incienso ha sido un signo de lo Trascendente durante muchas edades. El incienso que ofrecemos es nuestra fe. Por supues- to, esto significa no solo la aceptación de una lista de verdades, sino también una forma de vida. La oración es primordial en nuestra profesión de fe. Vivir la vida sacramental va junto con la oración. Adoramos al Señor y entramos en comunión con él como la Fuente de todo lo que tenemos y somos.

La mirra era un bálsamo fragante que se usaba para ungir los cuerpos para el entierro. Es un reconocimiento de la humanidad de Cristo. Como nos dice la Carta a los Hebreos (4:15), él era como nosotros en todo menos en el pecado. Nuestra mirra es nuestra aceptación de las alegrías y las tristezas, las posibilidades y limitaciones de nuestra humanidad en unión con el Señor. Reconoce lo que es ser como nosotros, porque es uno de nosotros. Recordar que es nuestro Hermano arroja una luz maravil- losa sobre la dignidad de cada persona humana. Los sabios todavía lo buscan. Hoy nos unimos a los magos en seguir la estrella hasta nuestro Rey Recién Nacido.

Con Agradecimiento,



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